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lunes, 28 de febrero de 2011

VISITA A FINCA PARERA


Salida en grupo para realizar una visita a un buen amigo, Rubén Parera. La intención inicial era ir solo, pero creo que valía la pena reunir a este grupo, cosa que agradecieron al final. Conseguimos reunir a 50 amigos para hacerlos partífices de una máster class en medio de la viña, merecen toda la atención del mundo las explicaciones y respuestas que ofrece Rubén, en pocas visitas puedes hablar con el responsable del viñedo, el enólogo y dueño de la bodega a la vez y encarnado por la misma persona.
A pie de viña conocemos el trabajo realizado de manera ecológica (su producto es certificado como ecológico), como preparan a la vid para la nueva temporada y que medidas utilizan para combatir plagas de insectos, como la confusión sexual entre otras.



Después de pasear por la viña, viendo diferentes variedades, entre ellas Xarel.lo, Chardonnay, Gewürztraminer, Tempranillo, Merlot, Sumoll, Garnacha y Cabernet Sauvignon entre otras, nos disponemos a visitar la finca donde elabora sus vinos. En una sala pequeña, pero bien gestionada, podemos ver dos cubos de cemento en el suelo, donde fermenta el mosto a una temperatura siempre homogénea, apoyado por tres depósitos de inoxidable, dos verticales y un horizontal, en este, elabora vino de maceración carbónica utilizado en su nuevo vino joven en una proporción del 30%, el restante de elaboración es tradicional.

Llega el momento de probar los vinos, particularmente estaba interesado en las novedades, un blanco joven (Xarel.lo y Gewürztraminer) y un tinto joven (un coupage, no solo por sus variedades, sino por mezclar dos elaboraciones distintas, la tradicional de prensado y la maceración carbónica)
Bien, pues no defrauda, un blanco fresco, frutas tropicales y flores blancas, muy aromático. En boca, cierta golosidad y untuosidad, con un acidez muy bien integrada. Vino de aperitivo. El tinto muy logrado, recuerdos a chuchería y fruta roja, muy fresco, sin cargar, parece que las proporciones de las dos elaboraciones está muy bien lograda. En boca con muy buena estructura, muy franco. Soporta bien una parrillada.


Seguimos con dos vinos ya conocidos, pero siempre es un placer poder disfrutarlos. Sassó Parera 2009, una Chardonnay pasada por barrica, con recuerdo a fruta de carne blanca madura y algo compotada, como manzana al horno, pero envuelta de aromas muy frescos (hierba e hinojo) y especiados como clavo y nuez moscada, también algo de manzanilla en infusión. Terminamos con Faust Parera 2006, un coupage de Tempranillo, Merlot  y Syrah, fruta roja madura, especiado, algo de cueros y tabaco, complejo, pero nuevamente fresco, con aromas a hierbas de monte, mediterráneo, largo y amplio en boca, con un tanino marcado pero que se funde rápidamente. Muy atractivo.


Durante la comida que nos ofrecieron, seguimos degustando estos vinos, con la guinda final de probar el Dolç Parera con frutos secos, un buen maridaje.



Solo me queda dar las gracias a todos y en especial a Rubén Parera y familia, por compartir sus vinos y sus vidas con nosotros.

sábado, 5 de febrero de 2011

INSPIRACIÓN.........

Hay momentos que la inspiración pasa unos minutos por tu cabeza, cuando eso pasa, aprovechala.
Partiendo de una receta elaborada por un amigo, se me ocurrió una variación. A veces, en la nevera no hay gran cosa, pero la inspiración te hace ver múltiples combinaciones, este era un día de esos.
Separamos 4 yemas de huevo y las ponemos en salmuera, con medio litro de agua por 200 g de sal y 200g de azúcar, todo bien disuelto durante una hora. La textura final es impresionante. Pelamos unos langostinos y reservamos los cuerpos en aceite, las cabezas y el resto lo ponemos a hervir con agua, sal, un poco de cebolla y perejil, lo machacamos cuando esté listo y lo pasamos por un colador. Añadimos una taza de café (medida) de crema de leche y harina (2 cucharaditas) mezclada en frio y lo incorporamos al caldo de marisco hasta que rompa a hervir, reservamos. De unos calamares, hacemos tallarines finos, salteamos en un wok con poco aceite, sal y pimienta. Las patas de los calamares las dejamos para el final. Marcamos los langostinos en la plancha. Con las patas de los calamares enharinadas en tempura, las freímos en aceite.
Como detalle, hacemos un aceite de perejil, que nos servirá para darle algo de color verde al plato. Este es el resultado.



Seguimos con algo de carne. Un filete ruso y espinacas salteadas con beicon ahumado y crema de leche para hacerlas algo más cremosas, todo eso envuelto en pasta filo, pintada con aceite o mantequilla, para darle color. Con un pincel de silicona, pintamos el fondo del plato con una reducción de garnacha.

 
  Para maridar estos platos, escojo dos vinos, un blanco, Parellada de Carles Andreu, muy sutil en aromas pero amplio en boca, con muy buena estructura, siendo agradable y complejo con un punto cítrico que lo hace fresco (87 puntos). Un tinto para la carne, de una bodega visitada recientemente, Vinya Plans, de Rosa Mª Torres, un vino complejo y perfumado en nariz, algo femenino, en boca se muestra sedoso, amplio y fondo algo balsámico, mentolado (90 puntos), un gran hallazgo.